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Moho gris (Botrytis cinerea)


 


La mancha gris, infecta más de 200 especies vegetales distintas. El patógeno puede atacar al cultivo en cualquier estado de desarrollo del mismo y puede infectar cualquier parte de la planta.

En el cultivo de jitomate bajo invernadero, B. cinérea, aparece en el norte del estado de Morelos, particularmente durante los meses más fríos del año. Las enfermedades causadas por este patógeno, se presentan en forma de tizones en inflorescencias y pudriciones del fruto, pero también como cancros o pudriciones del tallo, ahogamiento de plántulas y manchas foliares, particularmente en las heridas provocadas por la poda de hojas y ramas o rebrotes.


La mancha gris puede aparecer en cualquier parte de la planta que se encuentre por encima del suelo. Se caracteriza por la cantidad de conidióforos que crecen sobre el tejido necrosado, los cuales le dan una apariencia aterciopelada de color gris pardo.

Después de los períodos de alta humedad, al agitar el tejido infectado salen nubes de conidios que se desprenden de los conidióforos. Las lesiones en el tallo pueden anillarlo y causar marchitamiento de la planta, por encima de la lesión, y en el fruto causa las típicas lesiones blandas. El fruto puede ser dañado cuando entra en contacto con el follaje infectado de las partes florales, las cuales inician con manchas suaves de color verde olivo, extendiéndose hasta cubrir todo el fruto. Por lo común, las lesiones del tallo aparecen en porciones suculentas y pueden ser lesiones hundidas, alargadas y de color oscuro con un contorno bien definido, o bien puede extenderse sobre el tallo y hacer que éste se debilite y quiebre a nivel de la zona de infección.


La mancha gris es causado por el hongo B. cinerea, estado conidial de B. fuckelina. Los conidios son ovoides y hialinos, pero dan la apariencia de gris a café cuando están en masas. El hongo produce esclerocios negros y aplanados, que germinan formando micelio y que a su vez forman conidios, pero ocasionalmente forman apotecios, de los cuales se producen ascosporas.


Los conidios son fácilmente transportados por el viento, así se distribuyen dentro de los invernaderos. Además, el patógeno puede sobrevivir entre estaciones de cultivos; en forma de esclerocios, puede persistir en los restos del cultivo, sustratos ó suelo. La enfermedad es severa en suelos arenosos y ácidos, con alto contenido de agua. Temperaturas de 18 a 32 °C y humedad relativa de 90 a 95 % son ideales para el crecimiento, esporulación, liberación de esporas y germinación de conidios.


Para prevenir esta enfermedad se deben hacer aspersiones a base de cobre, antes de que la planta forme una cubierta densa de follaje, razón por la cual es muy importante la realización de podas oportunas.

El control se logra mediante la eliminación de restos de plantas infestadas y proporcionando las condiciones para que haya ventilación adecuada, y rápida desecación tanto de las plantas como de sus productos.

Los tallos dañados deben ser tratados con una mezcla de fungicidas (Thiram e Iprodione), adicionando aceite de parafina. Se recomienda llevar a cabo aspersiones con diclorán o zineb; otros fungicidas como el difolotán, dyrene, maneb-zinc, maneb o clorotalonilo, proporcionan un control eficaz en las plantas dañadas. Para el control de las pudriciones del fruto, se recomienda las aspersiones o espolvoreaciones con captán, thiram o benomyl.


moho gris